9 jul 2010

algas

Somos un cúmulo de estructuras agónicas

Bailando como las polillas sobre el fuego

Quemándonos con las ardientes palabras de la impiedad

A la que nuestros sometidos corazones del miedo

Suelen abrasarse incandescentes en las polaridades del amor y el odio

Bailamos sobre las fogatas de un temor ancestral a perderlo todo

Cuando lo ganado en agónica soledad

Te arrebata la desesperanza blandiendo tu alma con cantos celestiales y pasiones desorbitantes

Somos amantes inconformes

Con todo un camino infinito sobre nuestra irresponsable e ingenua razón

Los aguijones fortuitos de la incomprensión

Cercenan nuestra mediocridad llena de ímpetu

Llena de abierta y cerrada visión

Amamos el daño sin amarlo

Odiamos el placer sin odiarlo

Detrás de las reventadas olas

Los cuerpos infames que somos

Se sinceran con las playas eternas

Bañándose en las lunas de la comprensión posterior

Hija de las guerras

Hija de las hazañas ilógicas de nuestra inseguridad

Hijas de nuestra condicionante cultura

Sacándonos la piel humana sobre las costas

Nuestra mente libera un liquido espeluznante para cualquier moralista

Una ambrosia que nos convoca

Algas abrazadas soportando las espumas toxicas de la humanidad

Abrazándonos y repeliéndonos como los ciclos de las civilizaciones

Nosotros somos el espejo acuático de los dolores y los perdones

Si alguna vez llega la noche fría sobre estas cabezas prehistóricas y retóricas

Si alguna vez vimos que las estrellas huían de nuestra luz negra

Éramos los niños de pesadillas antiguas

Vientos amargos de un maipu distante,

separados por carrocerías frías y fiestas desfiguradas

allá estábamos distantes, observando el devenir de la pasion através de los vidrios de un absoluto templo que contemplaba nuestra perdida emoción

y los vientos nos empujaban hacia el oriente donde los cuerpos conocerían su motivo

en un lugar mil veces prohibido y donde grite mil maldiciones a vuestro dios

donde los mares fueron mares y los fuegos fuegos

y en donde los miedos fueron miedos y los deseos fueron deseos

en donde cada cosa de a dos fue hecha por los dos

desde donde la sutil sacudida del amor, dio paso a las separaciones virtuales de la vida de cada uno sobre la del otro

para bailar este baile que sigue y sigue sobre la hierba ardiente

sobre los pastizales quemados

sobre los sembradíos fumigados

sobre los caminos secos acariciados por nieblas tan espesas

como dos cuerpos atrapados por los colores de la piel

sin retroceso, sin tregua, agónico como los orgasmos

el viento celebra nuestras fiestas intimas en los ocasos

quienes nos amaran y nos amarán hablan en el lenguaje universal que hemos descubierto, el cual nuestra tímida seguridad teme como estar frente a un dios desconocido, sin remedio, encontrada la eternidad del universo… jugamos como niños sobre los ciclos cósmicos y como adultos sobre lógicas circunstancias obvias y necesarias

retrotraídos a nuestro origen como descubriéndose uno y otro tan distintos como los astros lejanos, unos calidos y otros fríos, mirándose su sexo como un extraño premio inconcebible, justo y mortal.

Atrapamos las ideas como asesinos de la razón, con este poder conferido que nos quema las manos, que nos cristaliza y nos diluye sin descanso

Si hay un yo que te observa con mi nombre, me observa desde su absoluto ojo enamorado… todos los poderes queman, mas no podemos alejarnos de lo encontrado

Sino navegar ciegos de la mano, atada por el destino de los mares y la tierra

Donde nos lleve el viento huracanado, o el humo de los cigarros

Ya no somos dueños de la vida eternamente infame

La habremos abandonado a la suerte remota

A las sales efímeras o las frutas maduras

No hay logro, no hay triunfo, no hay metas

Somos materia incinerada y resucitada, y mil veces muerta y en pugna eterna

Una vibracion sin sentido y completa.

Angeles de fuego, peligrosos dioses… perdidas luces detrás de una calida tiniebla

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